La experiencia COVID-19 de una clínica de alergología privada



El doctor Pedro Ojeda, de la Clínica de Asma y Alergia Dres. Ojeda, nos relata en este artículo su visión de cómo la pandemia ha modificado, bajo su experiencia, la manera en que la sanidad privada ha tenido que modificar sus hábitos. 

A primeros de marzo de este año, no nos podíamos imaginar cuánto iba a cambiar nuestra realidad en las semanas siguientes, tanto en lo personal como en lo profesional. La crisis sanitaria motivada por el virus SARS-Cov-2, más popularmente conocido por coronavirus, a secas, ha supuesto un antes y un después en la vida de todos nosotros. Para algunas personas con más sufrimiento y dolor que para otras, para no pocas, con más evolución en conciencia que para otras. No pretendo en este post adentrarme en los cambios cotidianos y espirituales que ha supuesto esta vivencia, aunque sí invito a los lectores a tomarse, cuando buenamente se pueda, un tiempo para la reflexión y, al menos, establecer propósitos de mejora personal.

Me voy a centrar, sin embargo, en los cambios que ha supuesto esta crisis en el modelo de atención sanitaria, al menos desde la perspectiva de la atención sanitaria privada en Alergología, que es la que conozco bien.

El 15 de marzo de 2020, el Gobierno de España decretó el Estado de Alarma, por el cual la gran mayoría de los ciudadanos españoles se vieron obligados a permanecer en sus domicilios con una restricción casi completa de la libertad de movimientos. Aunque los centros sanitarios quedaban fuera, lógicamente, de los establecimientos obligados a echar el cierre, lo cierto es que la prudencia y el temor a contagiarse por el coronavirus motivaron una bajada sin precedentes en la asistencia de los pacientes a las citas que tenían programadas en nuestra clínica: en esa semana siguiente, comparativamente con el 2019, la afluencia de pacientes cayó la nada despreciable cifra de un 61%, con un descenso del 71% de la facturación. Fue un momento de decisiones difíciles; no olvidemos que los centros de medicina privada se sostienen de lo que facturan por su actividad y que de estos ingresos depende que se puedan seguir pagando las nóminas de sus empleados. Además, teníamos el deber moral de seguir estando disponibles para nuestros pacientes.

Reconversión

Entre las muchas medidas que la dirección de la Clínica adoptó destaco cómo, de una manera ágil y con mucho trabajo por parte del personal administrativo, reconvertimos la mayoría de las citas presenciales a citas telefónicas y mantuvimos siempre un retén de un médico y un administrativo en las instalaciones para poder atender a aquellas personas cuya situación médica requería una atención presencial. A su vez, tuvimos que mejorar nuestra asistencia administrativa con la implementación de soluciones informáticas que han venido para quedarse: el uso de la video-consulta, con la que ya llevábamos trabajando un par de años, se ha visto claramente aumentado; la consulta telefónica, que escasamente utilizábamos al no estar contemplado, hasta entonces, por las compañías aseguradoras que se pudiera facturar una consulta si el paciente no asistía al centro médico; el sistema REMPe de receta electrónica privada, que justo se puso en funcionamiento unas pocas semanas antes del confinamiento y permite prescribir medicamentos y enviar por mail las recetas y que el farmacéutico las lea a través de un código o del DNI electrónico del paciente; y el portal del paciente, una aplicación que nos permite subir los archivos e informes médicos a un servidor seguro y que el paciente acceda a ellos y se los descargue directamente desde su ordenador.

Igualmente, y de acuerdo con el documento de recomendaciones que elaboró la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), cancelamos las pruebas de provocación con alimentos y medicamentos, realizando sólo aquellas pruebas de medicamentos cuyo resultado pudiese ser determinante para el estado de salud de un paciente durante la crisis sanitaria; también cancelamos, como no podía ser de otra manera, los inicios de los tratamientos de desensibilización con alimentos y, en aquellos casos en los que el paciente estuviese en la fase de inducción, optamos por mantenernos en una dosis segura y estable a lo largo del Estado de Alarma. A este respecto, todos los pacientes que se vieron afectados por esta medida ya han podido finalizar esta fase y se encuentran en fase de mantenimiento.

Fueron días grises y sombríos. Días en los que ibas a la Clínica y estabas, muchos de ellos, más solo que la una, echando de menos el bullicio de gente en la sala de espera, de niños llorando por tener que hacerse las pruebas de alergia o un análisis de sangre, las sesiones clínicas con nuestros compañeros… Días en los que las alarmantes cifras de contagiados y fallecidos por el coronavirus, con todos los dramas personales asociados, aderezado con la lluvia y el frío, e incluso algún día la nieve, realmente hicieron mella en nuestros corazones. Días en los que te alegraba el día una voz agradecida al otro lado del hilo telefónico que decía “hola doctor, no vea Ud. la alegría que me hace que me llame…”.

La llegada de la primavera

Pero llegó la primavera y con ella los días soleados y los pólenes, ¡benditos pólenes!, y el relajamiento progresivo de las medidas de confinamiento. Y comenzamos a salir, como zombis, de esa pesadilla y la actividad asistencial comenzó a florecer. Los pacientes nos llamaban porque querían saber cómo retomar sus dosis de vacunas de alergia, porque se habían dejado tal o cual estudio a medias, porque necesitaban que les ajustásemos el tratamiento, ahora que se permitía salir a pasear y “¡no vea Ud. cuánto estornudo cuando salgo a la calle!” o “necesito que me vea al niño que está fatal del asma”.
Pero, ¡cuidado!, porque el riesgo de contagio por el coronavirus no se ha marchado con el mal tiempo. Debemos ser prudentes y adoptar medidas de prevención. Ahora pedimos que se sigan unas instrucciones para acudir presencialmente a las citas y hemos hecho cambios:

-       Reducimos nuestro aforo: hemos reducido el número de médicos que pasan consulta simultáneamente para evitar la acumulación de personas en las salas de espera. Por el mismo motivo, hemos reducido el número de pacientes citados en la unidad de provocación con alimentos o medicamentos.

-          Reforzamos la higiene: hemos instalado dispensadores de soluciones hidroalcohólicas y revisado los procedimientos de limpieza del material en los actos enfermeros. También hemos reforzado la limpieza de las instalaciones.

-          Nos protegemos más: nuestros pacientes verán las ya clásicas pantallas de protección en el puesto de recepción, aunque no podrán vernos la sonrisa porque nos la tapará la mascarilla (a veces doble), pero se intuirá por nuestra mirada; el contacto de la piel al poner la dosis de vacuna será más frío por los guantes interpuestos. Pero todavía hoy sigue siendo difícil adquirir material de higiene y protección y a unos precios desorbitados.

-      Hemos reanudado ya todos los actos médicos y enfermeros: de acuerdo con el documento de reanudación de la actividad en las consultas de Alergología de la SEAIC, hemos revisado nuestros procedimientos para prevenir el contagio de los pacientes y del personal sanitario.

-          Seguimos apostando por la telemedicina: la experiencia previa con las video-consultas nos sirvió de entrenamiento; la experiencia con consultas telefónicas durante el Estado de Alarma nos ha mostrado que, en muchos casos, incluso para primeras consultas y sobre todo para consultas de resultados diagnósticos, la atención médica puede realizarse a distancia, sin necesidad de la visita presencial del paciente. Por ello, hemos incorporado de forma estructural agendas de consulta telefónica para cada médico. Esto, junto con las nuevas herramientas informáticas, nos está permitiendo atender a más pacientes y reducir las listas de espera.

Cambios… algunos pasarán y otros se quedarán, nos guste o no; porque, si alguna lección positiva tenemos que sacar de esta crisis, ésta es la necesidad de aprender a adaptarse a las nuevas situaciones y a ser pacientes, en el sentido más amplio del término.
Por lo demás, mantenemos nuestra pasión por la Alergología y nuestro compromiso de servicio a las personas con enfermedades alérgicas.

                  Dr. Pedro Ojeda
Clínica de Asma y Alergia Dres. Ojeda

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